En un acto académico de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), coincidieron tres rostros ampliamente reconocidos en la agenda de transparencia del país: Dagoberto Aspra, actual Procurador de la República; Gabriela Castellanos, titular del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA); y Odir Fernández, rector de la Alma Máter. Más allá de la foto, el encuentro tuvo un peso simbólico: Estado, academia y sociedad civil compartiendo el mismo espacio para reflexionar sobre integridad pública.
Los tres protagonistas han tenido paso —en distintos momentos y responsabilidades— por el Consejo Nacional Anticorrupción. Castellanos lidera el organismo desde hace varios años; Fernández y Aspra, por su parte, también ocuparon funciones clave en el CNA antes de asumir sus cargos actuales. Esa trayectoria común explica, en parte, el interés que despertó su coincidencia en la UNAH: se encontraron quienes, desde trincheras distintas, han insistido en la necesidad de fortalecer la rendición de cuentas y la lucha anticorrupción en Honduras.
El CNA, como plataforma de sociedad civil, ha empujado debates sobre transparencia y control ciudadano. La Procuraduría General de la República, en tanto, representa la defensa legal del Estado. Y la UNAH, tradicionalmente, funge como espacio de pensamiento crítico y formación de nuevas generaciones. Ver a sus representantes en el mismo escenario envía una señal de apertura para el diálogo interinstitucional, clave cuando el país discute mecanismos para prevenir la corrupción y mejorar la gestión pública.
Sin estridencias, el intercambio dejó una sensación compartida: el combate a la corrupción no es tarea de una sola institución. Requiere datos abiertos, controles efectivos, formación ética, investigación rigurosa y cooperación. Si ese espíritu de colaboración trasciende la tarima y se traduce en agendas concretas, la ciudadanía podría ver avances tangibles en materia de servicio público y confianza institucional.
Por ahora, la coincidencia en la UNAH sirve como recordatorio de que hay puntos de encuentro posibles. El reto será sostenerlos en el tiempo, con metas verificables y de cara al país.
