Por Redacción | Especial desde Honduras

El fútbol también se escribe con afectos. Gabriel Araújo, lateral zurdo brasileño con cuatro años de trajín en la Liga Nacional de Honduras, volvió a abrirse con franqueza: entre el cariño ganado en Olimpia, el presente luchador con Génesis PN y una súplica para la Canarinha de cara al Mundial 2026. “Tres años viviendo allá con Olimpia y vine para acá también porque me gusta mucho Honduras”, confiesa, antes de admitir lo que más le pesa: “Lo duro es estar lejos de mi hijo”.

De la cima al camino empedrado

Araújo conoció la exigencia blanca, donde la única cuenta aceptable era ser campeón, incluso a nivel internacional. Hoy, con Génesis, el objetivo es otro: colarse a la liguilla y consolidar al club en primera. “Sabemos que somos un equipo nuevo en el torneo. Es difícil, pero estamos ahí luchando... seguimos batallando para una liguilla”, explica. La presión, dice, no desaparece: “En Olimpia la presión es salir campeón, aquí es estar en liguilla”.

El rol que asume va más allá del ida y vuelta por la banda. “Es un equipo que está creciendo, encontrando su camino para mejorar cada día... extra cancho tenemos que estar preparados mentalmente”, subraya, apelando a la fortaleza anímica que exigen los viajes, el poco descanso y superficies que cambian semana a semana.

Una liga exigente que pide mejoras

Con la naturalidad de quien ya se ganó el respeto en el país cinco estrellas, el brasileño describe el campeonato catracho como una prueba de resistencia. “Muy complicada por los viajes que hacemos. Juegos muy tarde, a veces a las 3:00 de la tarde con mucho calor, como en La Paz”, relata. También admite que el sintético les pasa factura: “A veces nos complicamos en la cancha sintética... Tenemos que adaptarnos mejor. El fútbol ahí no es tan adecuado para un juego bonito”.

Sobre qué mejoraría en la Liga Nacional de Honduras, se muestra cauto por el idioma, pero deja claro que hay campo para crecer: “Se pueden mejorar muchas cosas”. Y ofrece una pintura cruda de una realidad que golpea a colegas: “He visto situaciones donde no se paga a jugadores, como Victoria u otros equipos... El jugador también es persona, padre de familia”.

Salida sin rencores y una huella en Olimpia

Araújo deja claro que su ciclo albo cerró con saldo en verde. “Hice mi papel, cumplí mi función. Salí campeón, fui uno de los laterales más goleadores, hice el gol del título y goles en clásicos. Me voy tranquilo, con la cabeza en alto”. Aquel tanto ante Alajuelense que significó el último título internacional de Olimpia quedó tatuado en su memoria y en la de la hinchada. Hoy, al recordar ese vestuario, destaca una receta ganadora: “Era un plantel diferente, más unido. Con Pedro Troglio queríamos ganar todos los partidos”.

Si el técnico argentino hubiera seguido, ¿él también? Araújo cree que sí: “A él le gusta trabajar con los mismos jugadores cuando se gana... Para mí Troglio no tenía que salir, pero fue decisión de él”.

El costo emocional del oficio

La vida del futbolista migrante también pesa. “Duele mucho... No solo de mi hijo, también de mis padres. Me emociono porque a veces podemos perder personas especiales”, comparte. Y suelta una frase que raspa: “He perdido amigos”. A los 34 años, el futuro lo imagina entre dos orillas: seguir compitiendo o acercarse a casa. “Vamos a estar trabajando un poquito más y ver qué se viene luego”, dice, sin cerrar la puerta a retirarse en Honduras, donde afirma estar “enamorado” del país.

Un guiño a Ancelotti por Neymar y el Mundial 2026

Sobre Brasil rumbo al Mundial 2026, es prudente: “Difícil, porque hay selecciones fuertes como Francia, pero es Brasil... hay que respetarlo”. Y deja su petición directa para Carlo Ancelotti: “¿Neymar tiene que estar en el Mundial? Claro, aunque sea con una pierna tiene que estar ahí”.

La voz de Araújo resume bien la curva de muchos extranjeros que apostaron por la Liga Nacional de Honduras: encontraron competencia, exigencia y, a la par, un lugar para llamar hogar. Entre el sueño de la liguilla con Génesis y el deseo de ver a Neymar en 2026, su relato vuelve a recordarnos que detrás de cada camiseta hay una historia que se juega todos los días.

Nota del editor: Este texto complementa la cobertura de la Liga Nacional, el presente de Olimpia tras la era de Pedro Troglio y el panorama internacional rumbo al Mundial 2026 en el marco de CONCACAF.