La noticia ha puesto en alerta a la comunidad deportiva internacional: la selección nacional de fútbol del Congo Democrático se vio forzada a cancelar su concentración previa al Mundial 2026 debido a un preocupante brote de ébola en su país. Se trata de una medida que, aunque dolorosa para jugadores y aficionados, resulta necesaria ante la gravedad de la situación sanitaria.
El plan inicial contemplaba una concentración de tres días en Kinshasa, capital congoleña, con el objetivo de despedirse de su afición antes de viajar a Europa para sus partidos de preparación rumbo a la Copa del Mundo a celebrarse en Estados Unidos, México y Canadá en 2026. Sin embargo, según explicó Jerry Kalemo, portavoz de la selección, la aparición del brote de ébola en el este del país obligó a detener los ensayos locales. Esta decisión fue tomada tras consultar con las autoridades sanitarias, priorizando la salud de todos los involucrados.
"Habíamos estructurado la preparación en tres etapas: empezando por Kinshasa con una despedida, luego dos amistosos en Bélgica contra Dinamarca y en España ante Chile, y, finalmente, la última fase en Houston, Estados Unidos, desde el 11 de junio. Solo la etapa en Kinshasa ha sido cancelada", resaltó Kalemo ante medios internacionales. Muchos jugadores, e incluso el seleccionador Sebastien Desabre, residen fuera de la República Democrática del Congo; la mayoría juega en clubes de Francia. El personal que aún se encontraba en el país iniciará el éxodo en las próximas horas para salvaguardar su bienestar.
A pesar de este revés, los partidos amistosos pactados en Europa siguen en pie: el 3 de junio enfrentarán a Dinamarca en Lieja, Bélgica, y el 9 de junio a Chile en el sur de España. Estas actividades forman parte esencial de la ruta de preparación de cara a la justa mundialista.
La FIFA, máxima autoridad del fútbol mundial, emitió un comunicado enfatizando que "monitorea de cerca la situación" y se mantiene en contacto la federación congoleña para asesorar sobre procedimientos médicos y de seguridad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el actual brote de ébola, identificado como la variante Bundinguyo, ya ha causado más de 130 muertes y unos 600 posibles casos. La alerta internacional crece ante el temor de que la epidemia pueda complicar eventos como el Mundial.
Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos publicaron nuevas restricciones: durante los próximos 30 días, será prohibida la entrada a su territorio de personas que hayan estado recientemente en Congo, Uganda o Sudán del Sur.
Este episodio recuerda cómo la salud y la seguridad deben estar por encima del deporte, y deja una lección para toda la región, incluida Honduras, donde también se han enfrentado retos sanitarios en contextos deportivos. La vigilancia epidemiológica, la respuesta oportuna y la cooperación internacional son vitales para evitar tragedias y preservar la emoción de los grandes torneos.
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